Presentación

Un grupo de amigos decidimos, hace ya algunos años, ampliar nuestros conocimientos creando, para ello, la que se denominó “ACADEMIA DE LAS CIENCIAS”. Se entendió que, lejos de encerrarse en un pequeño mundo, era conveniente ampliar miras tanto en los temas a tratar como en las personas especializadas en los mismos.

Esta organización tiene, entre sus objetivos, ampliar conocimientos y generar opinión sobre los más variados temas.

El 19 de octubre de 1990, quedamos inscritos como “ACADEMIA DE LAS CIENCIAS” en el Registro de Asociaciones Culturales del Gobierno Vasco.

Tras celebrarse a lo largo del año 2010 el XX Aniversario de su fundación, los asistentes a los diferentes actos, acordaron la creación de este blog mediante el cual desean dejar constancia de las personas que han asistido y facilitar la participación de los/as interesados/as a través de sus opiniones sobre cada uno de los temas tratados.

Deseamos animaros a participar en este Blog y, por supuesto, a disfrutar de las nuevas ponencias de nuestros invitados y como siempre estarán en la vanguardia de la noticia.

viernes, 22 de abril de 2011

D. Jose Miguel Martínez - El mundo de la Judicatura

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El juez es la autoridad pública que sirve en un tribunal de justicia y que se encuentra investido de la potestad jurisdiccional. También se caracteriza como la persona que resuelve una controversia o que decide el destino de un imputado, tomando en cuenta las evidencias o pruebas presentadas en un juicio, administrando justicia.
Habitualmente son considerados funcionarios públicos e integran el denominado Poder Judicial. En general, se caracterizan por su autonomía, independencia e inamovilidad, sin que puedan ser destituidos de sus cargos salvo por las causas establecidas constitucional o legalmente. Asimismo, son responsables de sus actos ministeriales, civil y penalmente.

La concepción de juez, encuentra justificación racional en el aprovechamiento de la experiencia, conocimientos, destreza, capacidad, sensibilidad e identidad adquiridas en el desempeño de la labor, así como del desarrollo de la virtud innata para impartir justicia como producto del ejercicio de la función, de los mejores jueces con que cuenta el Poder Judicial, con el propósito que la prestación del servicio público de justicia a la ciudadanía, se encuentre en manos de los más calificados y experimentados jueces de cada Estado.

Don José Miguel Martínez González del Campo, nuesto nuevo “Amigo de la Academia de las Ciencias”, nacido en Córdoba en 1.940. Estudió derecho en Sevilla y Madrid, dándose de alta en el Colegio de Abogados de Madrid en septiembre de 1.965, ejerciendo la profesión hasta diciembre de 1.990 en que concursó para ingresar en la carrera judicial por el cuarto turno. Desde enero de 1.991 hasta junio de 1.997 fue titular del Juzgado de Instrucción nº 3 de Vitoria-Gasteiz y desde esa fecha hasta la fecha de la charla titular del Juzgado de lo Penal de esta Ciudad.

En su charla, y ya metido en materia, José Miguel recordó la desinformación reinante entre la ciudadanía con respecto a la Administración de Justicia. No obstante, Martínez centró su amena charla en la importancia de influir, de alguna manera, con el objetivo de que prevenir que se  infrinja la ley en un futuro. Para ello, y entre otras acciones, entiende que es fundamental que la sociedad en general y los jóvenes en particular, conozcan los diferentes procesos judiciales que se desarrollan en el juzgado.

“Lo que tengo también es mucha incertidumbre -confesó-, de que a quien venga le interese esto, porque no es como el resto de los juzgados” ya que por las especiales características del Territorio, donde en la actualidad imparte justicia, tiene unas peculiares características que hacen se deba trabajar con multiples factores a tener en cuenta.

La charla fue adornada con muchas anecdotas con las que, a buen seguro, podría confeccionar un entretenido libro.

Vitoria - Gasteiz 02/04/1998

D. Felix Resa - El Mundo del Naipe


Por Félix Mª  Resa


“Una Taba, varios Dados, el Azar, un poco de Astucia con una dosis de Ambición y ha surgido el Mundo del Juego de Naipes…”


                  Aunque se desconoce el origen de los Naipes, todo apunta a que su nacimiento data de la segunda mitad del Siglo XIV en los Pueblos de Oriente y siempre en la consideración de su destino hacia el esoterismo y la adivinación, derivando posteriormente a aspectos educativos y mayoritariamente al juego. Puede que fuera el Tarot, por su fundamento y su aureola de misterio, quien propiciase su expansión y que por su composición indujese al orden de las barajas que utilizamos.

                  La misma fabricación del naipe, remontándonos a sus albores con sus limitadas y precarias condiciones, ha estado rodeada del aspecto subyugante que arrastra y nos cautiva, desde la creación por los artistas pintores, el proceso de impresión y corte, una auténtica artesanía y el secretismo de los materiales utilizados a fin de lograr la calidad deseada y exigida, que además debiera ser propia y única.

                  La historia del naipe está íntimamente ligada a la firma “Fournier” y, por extensión, a nuestra Ciudad. Desde los inicios, allí cuando en 1868, Heraclio Fournier, con sólo 19 años, se traslada de su Burgos natal a Vitoria, la evolución del mundo del naipe ha sido imparable, desarrollando y actualizándose tanto en líneas de trabajo relacionadas con los temas, como en su confección. Es importante reseñar que las muchas innovaciones que a lo largo del tiempo han ido mejorando y enriqueciendo la fabricación de naipes, siempre han estado supeditadas al más estricto control humano. Esto es irreemplazable.

                  Los éxitos son constantes y laboriosamente trabajados, alcanzando en 1889 el primer premio en la Exposición Universal de París. Su evolución le lleva a movilizar, en la actualidad, cerca de 16 millones de unidades anuales en todo el mundo. De particular interés hemos de considerar el amplio abanico entre los Casinos de los cinco continentes que utilizan sus barajas.

                  Trabajar en ese mundo es una experiencia única en la que, por suerte, he tenido la posibilidad de  disfrutar a lo largo de mi vida laboral. De una pequeña imprenta en el centro de Vitoria, nos encontramos, en la actualidad, con modernos talleres y una relación internacional que nos sitúa como referencia de máximo prestigio en el mundo del naipe.

                  Hoy la más y mejor documentada y bellamente reflejada historia del Naipe, podemos conocerla y seguirla en interesantes colecciones y sobre todo en Museos. En este particular, hemos de recordar con orgullo, que en nuestra ciudad Vitoria-Gasteiz, podemos disfrutar del Museo Fournier de Naipes, reconocido como el mejor del Mundo en su género. Una auténtica joya.

 Vitoria - Gasteiz 07/05/1998

D. Josean Galera - El medio ambiente

DEL MEDIO AMBIENTE A LA SOCIEDAD SOSTENIBLE
Escribo mi artículo en la materia que me corresponde, catorce años después de cuando se me propuso el ingreso en esta querida Academia de las Ciencias. Debo pedir, cuanto menos, mis sinceras disculpas a todas las personas integrantes de la misma.
Mirado desde otra perspectiva, este breve apunte va a suponer una actualización de este concepto. Como la gran mayoría de todas las personas conocen, tanto el propio concepto de medio ambiente, como su contenido y enfoque han cambiado sobremanera en los últimos treinta años. Uno que procede del equipo técnico de los lugartenientes del Sr. Cuerda (recuerdo especial para Juanjo Nanclares y Luis Mari Aldaiturriaga), cuando realmente introducir estos asuntos en nuestra ciudad a mediados de los 80 era una odisea, ha comprobado la dureza de modificar los hábitos que tenemos la ciudadanía. Pero el premio está ahí. Hoy somos la actual European Green Capital.
 Aunque he de reconocer una cuestión meridiana. A lo largo de muchos años, ha podido más el discurso, (políticamente correcto, eso si), que el presupuesto. O dicho de un modo más cercano, cuando este término “nos toca de cerca”, la teoría y la práctica tienden a separarse. Y este sin duda es el gran reto.
 No obstante, y a pesar de esto,  siempre es necesario creer en un futuro mejor y hacerlo, además, con optimismo. Así que nos olvidamos de penas pasadas y encaramos ese futuro. Porvenir que intrínsecamente va a estar ligado a una especie de trilogía: la energía, la movilidad de las personas y mercancías y una buena gestión (ambiental, social y económica) de los recursos naturales y vectores ambientales de todo orden.
 Hoy se contempla la energía (sí, desde siempre ha sido un término ambiental), desde tres perspectivas básicas: la minimización de su empleo partiendo del ecodiseño de nuestras necesidades, la eficiencia en su uso y que el origen de la misma sea renovable y limpio. No siempre es fácil conjugar los términos indicados. Principalmente porque las necesidades de nuestra sociedad son tan diversas y los intereses, a veces, tan encontrados, que el equilibrio entre dichos conceptos a veces es imposible. Pero hoy en día, y sin ánimo de aburrir, para abordar este concepto debemos hablar de energías renovables, cambio climático en la era post-Kioto, (el famoso Protocolo, al escribir esto, finaliza en unos días), huella de carbono, eficiencia energética en la rehabilitación del parque de viviendas, y en edificios en general, energía distribuida de manera inteligente, pequeños centros de producción energética, intercambio de energía entre edificios, . . . . ¡¡¡Futuro!!! Somos un país deficitario en recursos energéticos convencionales. Por tanto, estamos abocados a pensar en las claves señaladas, si deseamos mantener unos mínimos estándares de calidad de vida a un coste asumible.
 Otra de las claves pasa necesariamente por la movilidad. Tanto de personas como de mercancías. Y hacerlo en clave del menor costo energético posible y, además, con el reto de que también pueda medirse como tiempo de valor añadido. Es decir, máxima eficiencia energética y económica para la movilidad. Para ello esta variable, (durante tantos años sacrificada por el omnipresente y todopoderoso vehículo privado a motor de combustión), ha empezado a considerarse de verdad en la planificación de las ciudades, territorios y países. Con mejores y más modestos ejemplos, sin duda. Y con el inconveniente en muchos casos, de tener que “recomponer” el territorio para acomodar el nuevo concepto de movilidad. Pero debemos modificar nuestras creencias y pensar en clave de nuevas tecnologías (Internet nos resuelve muchas cuestiones en este sentido) y de nuevas corrientes o reglas sociales, con un beneficiario único: las personas y su calidad de vida a un coste asumible.
 Y por finalizar esta trilogía en el enfoque de nuestro futuro ambiental, tenemos que hablar necesariamente de la gestión de los recursos que nos dispensa nuestro territorio y de los vectores ambientales a ellos asociados. Recursos aquéllos que tenemos por costumbre creer que son infinitos. Mal asunto. En este sentido, debemos usarlos en absoluta clave de eco innovación y ecodiseño. No nos queda otra solución. Esto quiere decir en perfecta armonía con dos principios: buscar valor añadido permanente en sintonía con el entorno y alcanzar máxima eficiencia en la concepción, desarrollo, uso y posterior “deconstrucción” de todas nuestras necesidades en las que usemos recursos materiales. Esto, nuevamente, debe proporcionarnos mayores niveles de calidad de vida a un coste asumible.
 La conservación de espacios y de su biodiversidad, los mecanismos de financiación para alcanzar dicha conservación, nuestras riquezas marítimas, la costa y su paisaje, la calidad de nuestro aire, suelo y aguas, la minimización y posterior gestión de residuos, el ruido y sus efectos, el impacto de nuestra luz en el entorno natural nocturno y otros muchos vectores ambientales asociados a los recursos, son hoy indispensables para una adecuada gestión de nuestro entorno.
 Y en particular la ciudad, en nuestro caso más cercano, debemos concebirla a escala humana. Y esto quiere decir que otros aspectos quizás no tan ambientales como las relaciones entre las personas, la diversidad cultural y económica ó la custodia de nuestro territorio, deben también tenerse absolutamente presentes en el futuro de nuestra sociedad en clave de calidad de vida a un coste asumible.
 Habrán observado las personas lectoras que hemos terminado todos los ítems, (energía, movilidad, gestión) con el término calidad de vida a un coste asumible. Y ustedes dirán, ¡vaya tontería, es lo normal!
 Pues bien, aquí esta el verdadero reto. Porque ese coste no sólo es estrictamente económico. Debe ser entendido como coste ambiental, social, cultural, y, lógicamente, económico. Pero para que exista un denominador común entendible y sobre todo medible, debemos “internalizar” todos los aspectos señalados y llevarlos a términos de moneda constante. Sólo cuando seamos capaces de hacer esto, (no la teoría, que ya existen métodos para hacerlo), sino acercarlo a la práctica, sólo entonces, estaremos en la senda de reconducir nuestro futuro con optimismo.
 Y estaremos es la verdadera transición del Medio Ambiente hacia una Sociedad Sostenible.
 Bueno, queridas amigas y amigos, les deseo salud y nos vemos en el prospero futuro.
Vitoria - Gasteiz 08/10/1998

D. Mikel Ruiz de Apodaka - A las faldas del Everest

Dice Constantis Cavafis es su ya famoso poema “Itaca”:

" Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
……
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
……
Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar
allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
……
El Tíbet es una tierra de una inconmensurable belleza natural y de una cultura fascinante que gira en torno al budismo. El paso del tiempo y la presencia de occidentales no ha logrado que Lasha pierda el encanto de sus tradiciones ni su naturaleza espiritual. Como un puente de amistad entre regiones, la Transhimalaya ha unido a lo largo de los siglos dos pueblos hermanos, pero claramente diferenciados: el nepalí y el tibetano. Los palacios del Potala y Norbu Lingka, donde residían los Dalai Lama, el Monasterio de Sera, el Barkor y el Templo de Jokhang, son lugares sagrados a partir de los cuales es posible acercarse y empezar a entender al pueblo tibetano. El Potala, el palacio de invierno de los Dalai Lama, se alza sobre la ciudad. Su grandeza refleja el poder que tuvieron los Lamas en el pasado. Un enorme Buda de tres mil setecientos kilos de oro preside una de sus salas.

Una parada obligada es la que se ha de realizar para recibir las bendiciones del lama. La ceremonia es emotiva a más no poder. Nos vamos arrodillando ante el lama, quien nos impone la kata (una especie de fular de gasa) y un cordel que anuda al cuello, tras lo cual, y mientras pronuncia una oración, junta su cabeza con la del bendecido. Todo ello, por supuesto, previo pago de la voluntad por parte del interesado

Una vez que el lama concluye sus rezos, podemos reanudar la marcha. Nos paramos a comer en Shomare una sopa de verduras con fideos, la tradicional ‘rara soup’ que nos ha entonado el cuerpo después del frío que hemos pasado desde la salida de Thengboche.

La climatología es en términos generales, fría. Suelen alternarse momentos muy nublados con algunos en los que el sol, colándose entre las nubes, nos desentumece los músculos cosa que es muy de agradecer. La altitud se empieza a notar en  todo. Primero en el paisaje. Hemos salido de Tengboche entre árboles y con unas vistas espectaculares del Ama Dablam llegando a Pheriche rodeados de un secarral, donde la vegetación se limita a algún que otro arbusto.


Estamos en Pheriche y aprovechamos los largos periodos de descanso necesarios en estos obligados periodos de aclimatación a la altura, para dar una vuelta por el pueblo. Pheriche está en medio de la nada. Es una calle sin asfaltar repleta de lodges a los lados. Cuesta creer que aquí viva gente todo el año. La plaza del pueblo, ocupada en su centro por un memorial en forma de cono en el que figuran los nombres de las personas cuyas vidas se ha cobrado el Everest hasta ahora.


Poco a poco nos vamos acercando a nuestro objetivo inicial, en Campo Base de nuestro cada vez más deseado Everest. Las jornadas comienzan pronto, como hacia las siete de la mañana y poder tener tiempo para desarrollar las actividades previstas aunque, en todos, nuestro secreto más deseado, nuestro objetivo es ver el Everest.


Y efectivamente lo hemos visto, aunque tan lejos que todas las montañas de alrededor se veían más altas. Pero era el Everest. Desde la perspectiva que hemos tenido hoy del Techo del Mundo, sinceramente me han parecido mucho más espectaculares el Lhotse u otras montañas que no llegan a los ocho mil metros pero muy populares en el Himalaya como el Thamserku (6.623 m.) y el Ama Dablam (6.856 m)., la que muchos consideran la montaña más bonita del mundo.

El Sagarmatha, nombre nepalí del Everest que significa ‘cabeza del cielo’, se ha divisado desde muy lejos y solo su punta superior, pero no deja de ser el techo del mundo y la expectación ha sido grande, tanto en la expedición como en los centenares de ‘trekkinistas’ que lo han tenido enfrente al doblar un recodo del camino.

El Everest nos espera pero, eso, su cima, es otra historia que, puede, algún día contemos.
 
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Vitoria - Gasteiz 06/11/1998

D. Toti Martínez de Lecea - La presencia Judía en Vitoria


LA CALLE DE LA JUDERÍA

Por Toti Martínez de Lecea


Es emocionante pensar que un trabajo en el que se ha puesto tanta ilusión y tiempo ha merecido la atención por parte de una editorial, en este caso Ttarttalo Argitaletxea, pero es aún más emocionante compartir con los posibles lectores el recuerdo de unas gentes de las que la memoria colectiva ha perdido el recuerdo.

Me gustaría dejar bien claro, ante todo, que éste no es un libro de historia. Hay muchos y buenos eruditos que saben del tema mucho más que yo y cuyos trabajos he utilizado para llevar a cabo el mío.

Esta es una novela de amores, odios y venganzas, una historia humana simplemente basada, eso sí, en hechos y personajes reales que una vez hollaron las calles del Casco Viejo de Vitoria.

Nacida en Vitoria y de familia vitoriana, siempre me llamó la atención el nombre de Judimendi, lugar al que íbamos a pasar las tardes del verano. Mi padre me explicó que aquello significaba “monte de los judíos”, así llamado por ser el antiguo cementerio de los judíos de Vitoria. Sin embargo, no supe mucho más acerca de ellos. Ninguna referencia en libros de texto, ningún otro recuerdo que el propio Judimendi y alguna mención a la “antigua judería”, refiriéndose a la calle Nueva Dentro, la calle más extrema de las tres que conformaban la ciudad a la izquierda de la Iglesia de San Vicente.

Sin embargo, los judíos estuvieron asentados en el País Vasco durante varios siglos. En Navarra primero, a partir del siglo X, después un poco por todas partes, aunque su presencia fuera más numerosa en Álava que en Bizkaia y Gipuzkoa. En estas dos últimas provincias se toleraba su presencia por familias o pequeños grupos, siempre que no se constituyesen “aljamas”, es decir, comunidades con entidad jurídica. Única excepción fue Balmaseda, en la que existía una aljama numerosa e importante que llegó a tener una gran influencia por sus logros comerciales y culturales. No obstante, fueron expulsados de allí en el año 1486, es decir, nueve años antes de que los Reyes Católicos decretaran la expulsión de todos los judíos que no aceptaran el bautismo.
Fueron muchos los que se marcharon, pero fueron más los que se quedaron, es decir, los que prefirieron bautizarse y renegar de su fe –lo que conllevó renegar de su pasado, sus costumbres, sus modos de vida- antes que partir hacia lo desconocido y exiliarse de una tierra que consideraban la suya.

Muchos de los que ignoran su presencia en el País Vasco se asombrarían de saber que entre sus antepasados hay algunos de aquellos judíos que prefirieron quedarse.

Existe la idea de que los judíos eran mayoritariamente prestamistas pero eso no es cierto. Entre ellos había todo tipo de personas, desde humildes campesinos hasta grandes potentados, pasando por todas las capas de una sociedad: comerciantes, artesanos, maestros, físicos, zapateros, ricos, pobres, viudas y huérfanos. Ni la ley judía ni la cristiana permitían a sus creyentes prestarse dinero entre sí, por lo tanto los judíos prestaban a los cristianos y los cristianos hacían otro tanto a los judíos, pero siendo estos mucho menos numerosos, también solicitarían menos prestamos que sus vecinos. Y en cuanto a la usura, ningún prestamista podría prestar con un interés mayor al señalado por la ley.

También existe la idea de que no había relaciones entre unos y otros y esto tampoco es cierto. En el País Vasco, a excepción de algunos conatos furiosos que tuvieron lugar en Navarra en el siglo XIV –tan furiosos como que la judería de Tudela llegó a desaparecer- y de la expulsión de Balmaseda, cristianos y judíos mantuvieron unas relaciones aceptables, exentas de crispación y violencia que tuvieron lugar en algunas ciudades de Castilla, Extremadura o Andalucía.

El hecho de que el Casco Viejo de Vitoria se haya conservado en tan buen estado, de que aún queden en pie hermosas casas y bellos palacios de la época y, especialmente, la Casa del Cordón, hizo mi trabajo mucho más atractivo. No tenía más que recorrer sus calles para imaginar la existencia en él de las dos comunidades. Fue fácil “ver” y “oír” a David y a su familia, al bonachón de Mendoza, al malvado de Escoriaza, a María de Gaona y a su hijo “el rico”. Fue magnífico sumergirse en el siglo XV y caminar por la Judería, la Cuchillería, la Plaza de la Leña y el Campillo, dar vida a los personajes reales y crear a los ficticios. Escuchar los ruidos de la calle y ser parte de una época dura y muchas veces cruel, pero que conforma uno de los eslabones de nuestro presente.

He querido dar una visión de los que fue o pudo ser la vida de los personajes de esta historia obviando, a propósito, los otros conflictos políticos y sociales que sacudían la ciudad en aquellos momentos. Era muy importante para mí mostrar esta cara oculta de nuestro pasado y contribuir, en cierta manera, a la tolerancia, al mejor entendimiento de una parte de nuestra historia, tal vez pequeña, tal vez poco importante, pero que ahí está.

Sólo me resta agradecer a todos aquellos que han apoyado mi proyecto y que han sido muchos: a los que me han leído y animado, a los entusiastas, a los críticos, a los que han aportado ideas o materiales, a todos aquellos que han hecho posible que “La calle de la Judería” haya visto la luz.

Vitoria - Gasteiz 05/03/1999

D. Jesús Barredo - Vida Política en Vitoria-Gasteiz

Nuestro agradecimiento a D. Jesús Barredo, por entrar a formar parte de la Academia de las Ciencias.

Vitoria - Gasteiz 07/05/1999

Dª. Blanca Sanz - Vascos en las Guerras del Mar

AQUELLAS COSTAS DE INGLATERRA


La heroica intervención de los marinos vascos en la campaña de la Armada Invencible.
El final del siglo XVI está próximo. En Lisboa, una ingente marea humana, compuesta por grandes marinos y grumetes, maestres de campo, artilleros y soldados, caballeros y aventureros en general, pulula en torno a los ciento treinta navíos que componen la formidable Armada Invencible.

Y mientras la flota de Felipe II se apresta para combatir a la hereje reina Isabel, un joven vasco, nacido a orillas del mar que lleva a Inglaterra, parte a lo largo del Camino de Santiago en busca de su padre enfermo, postrado en La Coruña a causa de la epidemia que asola a buena parte de la Felicísima Armada.

Comienza así Miguel Bidarte un viaje que, mucho más que un transitar hacia la reunión con su padre, es el descubrir de la vida en una época de profundos cambios históricos. Así, en su andadura por los difíciles senderos de Castilla la Vieja, Miguel encontrará una gran diversidad de tipos humanos que anuncian la llegada del siglo XVII, el del Barroco, con su tenebrismo, su picaresca y su introspección desesperanzada.

Pero el joven aprendiz de escribano no se conformará con los relatos sobre Flandes, las Indias o la Pérfida Albión; tendrá que completar su rito iniciatico uniéndose a la escuadra guipuzcoana de don Miguel de Oquendo, donde será testigo directo de la pavorosa hecatombe que resquebrajará los cimientos del Imperio.

En esta novela, Blanca Sanz recrea y reconstruye con rigor y fantasía, uno de los episodios más apasionados y polémicos del reinado de Felipe II. Los diferentes estamentos, la nobleza de la corte filipina, la burguesía de marinos y mercaderes, y el pueblo llano de soldados y pajes, aparecen en este cuadro abigarrado de finales del siglo XVI, ofreciendo al lector una visión realista y muy humana de aquel magno acontecimiento que marcó un hito fundamental en la Historia Universal.

Blanca Sanz (Viana, Navarra 1938) es historiadora de profesión, enseñante por vocación y narradora por pasión. En 1991, siendo catedrática de Historia en un instituto de enseñanza media de Vitoria, decidió abandonar la docencia para dedicarse a escribir “Viaje a la Gascuña” (1994), su primera novela, en la que se vislumbra su habilidad para combinar el placer por la narración con la fiel reconstrucción del pasado. En 1997 fue ganadora del Premio Ciudad de Irún con “La bella vizcaina”, un relato ambientado en el País Vasco del siglo XVI.

Blanca Sanz ha publicado también la novela juvenil “Los hijos de Munia” (1998)
Vitoria - Gasteiz 04/06/1999